He vuelto,
He vuelto, sin esperanzas, sin ganas, con lágrimas en los ojos otra vez. Hacía ya días que no volvía, a esta habitación oscura, a este remolino descendente, a este pánico,... y a este blog.
¿Qué me ha hecho volver? Yo misma. Quizás mis hormonas tengan un ligero papel en esta trama pero para nada son las causantes.
Hay momentos en los que te das cuenta de que la soledad va más allá, que ya no te preocupa no tener una pareja, no es ese tipo de soledad, es más profunda... son las ganas de que haya alguien ahí, de tener algo parecido a "una familia" pero sin juicios, sin tener que explicarlo.
Sé que es lo que me falta, joder que lo sé... pero no puedo tenerlo, hace años que murió cualquier posibilidad... No es que no hay gente que me quiera, o que esté ahí, sé que no estoy sola, que si les necesito solo tengo que decirlo... pero... es que lo que necesito no podría pedirlo.
Necesito no tener que decir nada, que alguien se ocupe de mí por un tiempo, volver a casa y que alguien me haya hecho la comida porque sí... Que alguien me oiga llorar y venga a abrazarme hasta que se me pase... que alguien planee un día de "maris" conmigo... No quiero tener que tomar decisiones... Necesito a mi madre y necesito dejar de necesitarla.
No quiero una pareja, no quiero encontrar a mi media naranja, ni liarme con alguien porque sí. Quiero saber vivir, ser fuerte. Y que si aparece alguien sea sin dramas, despacio, descubrir un día que no te importaría compartir tu vida con alguien porque es persona hace tu vida más bonita, más feliz, más estable... eso es prácticamente una amistad aunque vaya más allá.
Solo necesito seguridad, estabilidad, felicidad... Es por eso que ya no busco a nadie más, yo puedo darme todo eso o tengo que aprender a hacerlo, y la gente que me quiere lo completa. No, ahora mismo no me siento sola así, no necesito una pareja, no pienso que no la merezca o que yo no sea suficiente, si no que no la voy a buscar.
Si aparece alguien bienvenido será, mientras tengo que concentrarme es salir de otra soledad mucho más profunda, triste y dura... Esa soledad en la que sientes que eres un maniquí y un gran escaparate de cristal te separa del mundo. Ellos no pueden llegar hasta ti, al menos la mayoría de las veces, y tu tampoco hasta ellos.
Tengo que aceptar que va a haber días así, que no se va a acabar de repente y que puedo escribir toda la mierda que tengo dentro cuando pese tanto como hoy pesa.
Por lo que me han dicho no creo que pueda ir a la psicóloga este curso... No va a haber tiempo
Estoy sola en esto.
Tendré que ir más despacio, con todo y salir como pueda yo sola, aunque a veces parece que no hay esperanza.
He pensado en escribir todo este último año, lo sola que me he sentido, toda la mierda que ha habido, todo lo que me ha dolido, todo de lo que he tenido miedo y todo de lo que aun tengo miedo... Todo, con nombres, con ira, con tristeza, con cada vez que se me aceleraba el corazón porque sabía que "la había cagado" que sin saberlo la culpa era mía, que yo me iba a tener que disculpar aunque tuviese que descubrir el porqué mientras lo hacía... Para mi eso empezó hace más de lo que quiero reconocer.
Quiero plasmar como cada vez que al otro lado de la llamada alguien lloraba y sentía que la culpa era suya a mi se me partía el corazón y como cada vez que veía que él quería volver, que otra vez la única que fallaba y estaba mal era yo, sentía el vacío bajo mis pies, la cuerda tensándose... Aun lo siento a veces... Siento que vas a volver, que la única que no encaja soy yo... Por eso no puedo hablar de él contigo, por eso no puedo imaginar que va a pasar a la vuelta... porque siento como se me escapa el aire...
Toda la historia de este año la quiero guardar solo para mí, pero creo que debería escribirla y admitirme la verdad a mí misma... admitir todas esas veces que dije que algo no me importaba, que no me dolía, que estaba bien, que yo estaba bien, que solo era la presión del curso, que para mi solo era un amigo...
Tengo que ser fiel y escribirlo todo, los trabajos, como los saqué yo sola adelante, toda la tensión, esas semanas en las que era un zombie que iba de laboratorio a laboratorio, esas semanas en las que me preguntaba para qué estaba en la carrera y si estaba aprendiendo algo.
Aquellos exámenes estudiados a ultima hora, llorando porque habíamos tenido bronca justo antes del examen... No sé como he aprobado... Ha sido horrible... He odiado prácticamente cada asignatura.
Lo único bueno que he sacado de este curso ha sido la botánica...
Las plantas me dan tanta paz, toda la que me falta dentro de mi... A veces siento que la naturaleza podría abrazarme... consolarme, latir por mi cuando mi corazón no quiere hacerlo...
Es lógica, es clemente, es verde y fresca... es dulce y me tranquiliza... Está tan viva y yo tan muerta...
Quizás nunca llegue a triunfar a nivel mundial, nunca ganaré un nobel o haré algo grande o curaré el cáncer... Ya no me importa, me da igual.
Solo quiero hacer algo con lo que ser feliz, algo que importe, algo que ME importe. Me da igual el mercado laboral, la productividad, llegar alto, lograr objetivos, hacer un master muy bueno en una prestigiosa universidad, ser doctora, trabajar fuera de España en un prestigioso puesto en el que logre avances para la ciencia, llenar mi currículo de cursos, de experiencia, de títulos que digan que soy válida, que importa una mierda, una jodida y gran mierda, SOY VÁLIDA, y todo aquello que haga lo haré por aprender, por que me gusta, no por llegar a más, no hay más lo siento por si alguien lo cree, pero la vida es lo que hay.
Tengo la suerte de poder mantenerme monetariamente, es algo que muchos no tienen y que aunque lo cambiaria por recuperar a mi madre sin pensarlo, voy a usarlo bien. Voy a usarlo para algo mucho más importante que llegar lejos, voy a usarlo para ser feliz, para construir cosas en mi vida, da igual como acabe si es queriéndome a mí misma y a mi obra, si es siendo feliz. El mundo ya es suficientemente malo por sí mismo como para que yo contribuya a crear más infelicidad, la mía.
Rota, con pocas esperanzas, pero teniendo muy claro lo que quiere,
Silene marchita
He vuelto, sin esperanzas, sin ganas, con lágrimas en los ojos otra vez. Hacía ya días que no volvía, a esta habitación oscura, a este remolino descendente, a este pánico,... y a este blog.
¿Qué me ha hecho volver? Yo misma. Quizás mis hormonas tengan un ligero papel en esta trama pero para nada son las causantes.
Hay momentos en los que te das cuenta de que la soledad va más allá, que ya no te preocupa no tener una pareja, no es ese tipo de soledad, es más profunda... son las ganas de que haya alguien ahí, de tener algo parecido a "una familia" pero sin juicios, sin tener que explicarlo.
Sé que es lo que me falta, joder que lo sé... pero no puedo tenerlo, hace años que murió cualquier posibilidad... No es que no hay gente que me quiera, o que esté ahí, sé que no estoy sola, que si les necesito solo tengo que decirlo... pero... es que lo que necesito no podría pedirlo.
Necesito no tener que decir nada, que alguien se ocupe de mí por un tiempo, volver a casa y que alguien me haya hecho la comida porque sí... Que alguien me oiga llorar y venga a abrazarme hasta que se me pase... que alguien planee un día de "maris" conmigo... No quiero tener que tomar decisiones... Necesito a mi madre y necesito dejar de necesitarla.
No quiero una pareja, no quiero encontrar a mi media naranja, ni liarme con alguien porque sí. Quiero saber vivir, ser fuerte. Y que si aparece alguien sea sin dramas, despacio, descubrir un día que no te importaría compartir tu vida con alguien porque es persona hace tu vida más bonita, más feliz, más estable... eso es prácticamente una amistad aunque vaya más allá.
Solo necesito seguridad, estabilidad, felicidad... Es por eso que ya no busco a nadie más, yo puedo darme todo eso o tengo que aprender a hacerlo, y la gente que me quiere lo completa. No, ahora mismo no me siento sola así, no necesito una pareja, no pienso que no la merezca o que yo no sea suficiente, si no que no la voy a buscar.
Si aparece alguien bienvenido será, mientras tengo que concentrarme es salir de otra soledad mucho más profunda, triste y dura... Esa soledad en la que sientes que eres un maniquí y un gran escaparate de cristal te separa del mundo. Ellos no pueden llegar hasta ti, al menos la mayoría de las veces, y tu tampoco hasta ellos.
Tengo que aceptar que va a haber días así, que no se va a acabar de repente y que puedo escribir toda la mierda que tengo dentro cuando pese tanto como hoy pesa.
Por lo que me han dicho no creo que pueda ir a la psicóloga este curso... No va a haber tiempo
Estoy sola en esto.
Tendré que ir más despacio, con todo y salir como pueda yo sola, aunque a veces parece que no hay esperanza.
He pensado en escribir todo este último año, lo sola que me he sentido, toda la mierda que ha habido, todo lo que me ha dolido, todo de lo que he tenido miedo y todo de lo que aun tengo miedo... Todo, con nombres, con ira, con tristeza, con cada vez que se me aceleraba el corazón porque sabía que "la había cagado" que sin saberlo la culpa era mía, que yo me iba a tener que disculpar aunque tuviese que descubrir el porqué mientras lo hacía... Para mi eso empezó hace más de lo que quiero reconocer.
Quiero plasmar como cada vez que al otro lado de la llamada alguien lloraba y sentía que la culpa era suya a mi se me partía el corazón y como cada vez que veía que él quería volver, que otra vez la única que fallaba y estaba mal era yo, sentía el vacío bajo mis pies, la cuerda tensándose... Aun lo siento a veces... Siento que vas a volver, que la única que no encaja soy yo... Por eso no puedo hablar de él contigo, por eso no puedo imaginar que va a pasar a la vuelta... porque siento como se me escapa el aire...
Toda la historia de este año la quiero guardar solo para mí, pero creo que debería escribirla y admitirme la verdad a mí misma... admitir todas esas veces que dije que algo no me importaba, que no me dolía, que estaba bien, que yo estaba bien, que solo era la presión del curso, que para mi solo era un amigo...
Tengo que ser fiel y escribirlo todo, los trabajos, como los saqué yo sola adelante, toda la tensión, esas semanas en las que era un zombie que iba de laboratorio a laboratorio, esas semanas en las que me preguntaba para qué estaba en la carrera y si estaba aprendiendo algo.
Aquellos exámenes estudiados a ultima hora, llorando porque habíamos tenido bronca justo antes del examen... No sé como he aprobado... Ha sido horrible... He odiado prácticamente cada asignatura.
Lo único bueno que he sacado de este curso ha sido la botánica...
Las plantas me dan tanta paz, toda la que me falta dentro de mi... A veces siento que la naturaleza podría abrazarme... consolarme, latir por mi cuando mi corazón no quiere hacerlo...
Es lógica, es clemente, es verde y fresca... es dulce y me tranquiliza... Está tan viva y yo tan muerta...
Quizás nunca llegue a triunfar a nivel mundial, nunca ganaré un nobel o haré algo grande o curaré el cáncer... Ya no me importa, me da igual.
Solo quiero hacer algo con lo que ser feliz, algo que importe, algo que ME importe. Me da igual el mercado laboral, la productividad, llegar alto, lograr objetivos, hacer un master muy bueno en una prestigiosa universidad, ser doctora, trabajar fuera de España en un prestigioso puesto en el que logre avances para la ciencia, llenar mi currículo de cursos, de experiencia, de títulos que digan que soy válida, que importa una mierda, una jodida y gran mierda, SOY VÁLIDA, y todo aquello que haga lo haré por aprender, por que me gusta, no por llegar a más, no hay más lo siento por si alguien lo cree, pero la vida es lo que hay.
Tengo la suerte de poder mantenerme monetariamente, es algo que muchos no tienen y que aunque lo cambiaria por recuperar a mi madre sin pensarlo, voy a usarlo bien. Voy a usarlo para algo mucho más importante que llegar lejos, voy a usarlo para ser feliz, para construir cosas en mi vida, da igual como acabe si es queriéndome a mí misma y a mi obra, si es siendo feliz. El mundo ya es suficientemente malo por sí mismo como para que yo contribuya a crear más infelicidad, la mía.
Rota, con pocas esperanzas, pero teniendo muy claro lo que quiere,
Silene marchita
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